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sábado, 19 de mayo de 2012

15.- Cristianismo primitivo


1.– La Cristiandad primitiva: nacimiento de la  Enfermería.

       El periodo que se desarrolla entre la aparición de Marco Aurelio y la conversión de Constantino al cristianismo es la época en que la decadencia de Roma se produce, al mismo tiempo que se extienden los nuevos sentimientos religiosos de forma imparable.


San Marino, 1962

 La difusión del cristianismo significó una consideración distinta del enfermo y una nueva norma en las relaciones humanas basada en la caridad
   
Mónaco, 2000

   En cada uno de los Evangelios de Mateo, Marcos, Lucas y Juan se citan numerosos ejemplos de la actuación de Cristo como sanador de paralíticos, cojos, ciegos o leprosos. Todas las enfermedades corporales o espirituales fueron atendidas con procedimientos sobrenaturales y la curación por la fe jugó un papel fundamental. 
   Cristo aparece como sanador, pues él mismo es un médico (Laín Entralgo).

                                             Cristo Médico.                               Cristo curando.
   La doctrina de Cristo del amor y la fraternidad no sólo transformó la sociedad sino que además dio lugar al desarrollo de la enfermería.  
   La “enfermería organizada”, consecuencia directa de estas enseñanzas, tradujo el concepto de altruismo puro  introducido por los primeros cristianos. 

   El altruismo puro era el servicio desinteresado a la humanidad, la dedicación a los demás sin esperar ningún tipo de recompensa (material o espiritual), pero hecho por amor a Dios y por el deseo de ser iguales que Él.
Altruismo. San Marino, 1976

   A partir de este concepto de altruismo, surgió el cuidado de los enfermos y desvalidos como una obra de misericordia.


2.– Santos Patronos
  
 2.1.- San Lucas
   Tal vez el más conocido de los médicos de ésta época fue San Lucas el Evangelista (s. I). Es el único evangelista que  parafrasea la parábola del buen samaritano (10,29-37) y todos los deberes del médico.
Suiza, 1961
Luxemburgo, 1978

    San Lucas,  proclamado patrono de las Facultades de Medicina, fue discípulo fiel de San Pablo quién lo describe como "Lucas, el médico querido" (Col 4,14).  


Malta, 1964
Documento de aduana para paquete postal de 2.800 grs. enviado de Suiza a Bélgica por vía aérea, el año 1981.  
    2.2.- San Cosme y San Damián. El primer trasplante de la Historia.
   San Cosme y San Damián  (s. IV) fueron elegidos patrones de la “profesión médica” y se ganaron el fervor popular por el gran número de curaciones milagrosas realizadas tanto en vida como después de su muerte.
   Se representa el milagro más conocido de San Cosme y San Damián, médicos, mártires y patrones de los transplantes, que ejercieron siempre su profesión sin cobrar a los enfermos (anargiros o enemigos del dinero). Trasplantaron a un enfermo la pierna de un criado negro, o de un "moro" según las versiones, que acababa de fallecer.

   2.3.- Santa Apolonia. Patrona de la Odontología.

San Marino, 1979
 3.- Bizancio: Los hospitales.
              Al establecerse libremente la Iglesia, los obispos asumieron la responsabilidad de ampliar las instituciones dedicadas a la caridad y el cuidado de los enfermos, en una sola institución conocida como xenodocheion, que fue el predecesor del hospital moderno y de la mayoría de las instituciones caritativas.

   El más famoso fue el fundado por San Basilio el Grande en Cesarea (370 d.C.), al que se designa como «Basilias»Fue un ejemplo notable de la caridad cristiana que abarcaba la totalidad de cuidados hospitalarios: prevención, tratamiento y servicio social. 

Carta certificada de Ciudad del Vaticano a Bad Wörishofen (RFA), del 13 de julio de 1979, franqueada con la serie completa dedicada a San Basilio por el Vaticano el año 1979. 
    Los primeros cristianos combinaron la costumbre sagrada de la hospitalidad con el servicio desinteresado. Esto dio como resultado un sistema efectivo de cuidados de los enfermos y desvalidos.

4 .– Bizancio: Los médicos y la medicina
              En los primeros siglos de nuestra era hubo unos dieciséis médicos cristianos que alcanzaron cierta notoriedad. En su  mayoría procedían de Siria y entre ellos figuraban Aetio de Amida, Pablo de Egina y Alejandro de Tralles.

2 comentarios:

  1. Muchísimas gracias por esta entrada; el altruismo puro, ¡qué falta nos hace!, como los primeros cristianos, como debe ser. Precioso.
    Este mundo de la Filatelia apenas lo conocía, es realmente interesante.
    Gracias por compartirlo.
    Un saludo cordial

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    1. Muchas gracias a ti por esta opinión que invita a seguir con esta aventura. Saludos cordiales desde San Fernando (Cádiz)

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