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jueves, 28 de junio de 2012

21.- El dolor y la enfermedad en el Occidente Cristiano Medieval (I)


1.– Medicina monástica.
              La fundación en 529 del monasterio de Monte Cassino por Benito de Nursia, San Benito (c. 480-544), como una reacción ascética frente a la vida licenciosa de aquellos siglos, consideró objetivo principal de la vida monástica el cuidado de los enfermos.
Bélgica, 1980
Francia, 1980

    Cuando San Benito redactó en 537 la Regula Benedicti, el capítulo 37 ordenaba la dedicación preeminente a los enfermos, citando palabras evangélicas y advirtiendo a los monjes el ser pacientes con sus quejas y atentos a sus necesidades espirituales y corporales.


    En sus Etimologías, San Isidoro de Sevilla (c. 560-636), incluyó una visión general de la medicina partiendo de la concepción presocrática de la materia por los cuatro elementos.  Beda el Venerable (675-735) realiza en Inglaterra una labor semejante a la de San Isidoro.

San Isidoro de Sevilla (c. 560-636). España, 1986.



   Ocupa una posición interesante dentro de la medicina medieval Hildegard de Bingen (1098-1179). 
Hildegard de Bingen (1098-1179) . Alemania, 1979
    La obra de la abadesa  benedictina Hildegard de Bingen (1098-1179) es muy representativa de esta fase de la medicina medieval, en manos de los monjes, que combinan la religiosidad con la práctica de la medicina. Los libros de medicina de Hildegard son el Liber simplicis medicinae sobre plantas, animales y minerales de uso terapéutico, y el Liber compositae medicinae, en el que trató las causas y los síntomas de las enfermedades.

Tarjeta máxima Hildegard de Bingen (1098-1179). Liechtenstein, 1983


   Los escritos de Hildegard de Bingen tuvieron bastante influencia en su tiempo.

Hildegard de Bingen (1098-1179) . Alemania, 1998

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